Tras leer el pasaje en que Freud introduce el problema de la cualidad y la solución a través del sistema de neuronas ω, se cuestiona la ausencia de cualidad en los recuerdos, pues habría recuerdos de olores o de colores, lo que evidentemente supone una diferencia en ordenes diversos a los de la cantidad. Hasta el momento la argumentación alcanza para afirmar que basta con que haya cantidad para que haya memoria (por ej. cuando trazamos una línea en la pizarra mágica queda una huella solo si el trazo tuvo suficiente fuerza). Quizás Freud aún no esté pensando en la experiencia fenomenológica del sujeto que recuerda y por lo mismo no sea necesario atribuir cualidades al recuerdo, sino que solamente se limita al factor cuantitativo o a la arquitectura del sistema nervioso, es decir, la condición de posibilidad de toda experiencia subjetiva de recuerdo. Esto abre la temática del abordaje que el psicoanálisis hace de la memoria: ¿es distinto el olvido de lo reprimido al olvido cognitivo, por ej., de ciertos procedimientos? Se plantea que Freud hace la diferencia y opta por interesarse en aquellas experiencias “misteriosas” o conflictivas a la hora de abordar la memoria. Parece como si en la teoría psicoanalítica no existiera el olvido absoluto, la destrucción o pérdida total de las representaciones puesto que parte de la base de que existe un inconsciente que puja por hacerse consciente, y que a la vez produce efectos en la vida del sujeto pese a que este no tenga experiencia de aquello “olvidado” o reprimido. Lo olvidado siempre sigue ahí presente. Por otra parte, se piensa que solo puede haber memoria a partir del momento en que se ha producido una diferencia en las vías facilitadas del sistema ψ, o de lo contrario la cantidad no puede seguir caminos preferentes.
Luego Francisco introduce la problemática edípica en relación al tema en discusión. El Edipo sería el punto cero del inconsciente a partir del cual todo episodio y fijación previa se anuda y cristaliza, culminando la estructuración del sujeto. Hasta el momento al menos queda claro que el inconsciente y la memoria en el psicoanálisis tienen que ver con el conflicto, y por ello no son meramente descriptivos: el psicoanálisis no trataría de memorias ni olvidos, sino de qué se repite en el sujeto. Por último aparece la pregunta: ¿hay zona libre de conflictos o el conflicto es una condición esencial de todo lo humano?
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